No soy tú, eres yo

La vida es un continuo aprendizaje. El día que dejemos de aprender ese día nuestros días comenzarán a ser monótonos. Si bien es cierto la mayor parte de cosas que aprendemos diariamente están relacionadas con el trabajo, las personas que nos rodean también tienen mucho que enseñarnos. Yo quisiera tener un doctorado en ser una mejor persona. De nada sirve que tengamos mucho conocimiento cuando nuestra personalidad es espantosa, de nada sirve que tengamos títulos si nos creemos mejor que otros, de nada sirve todo lo que tengamos si como personas no valemos nada. Yo quiero una maestría de tratar bien a los demás y no porque actualmente no lo haga sino que las personas brillan más mientras mejor se les trata. Creo que el mundo tiene carencia en esta área y no hay mucha gente especializada en el tema que pueda sacarlo adelante. Nadie es mejor que nadie, todos tenemos los mismos derechos, no soy comunista ni quisiera serlo (Dios me libre) pero sí creo que si no todos cuentan con las mismas oportunidades, deberían de contar con el mismo trato y sobre todo, ser escuchados.

El día que se acerca

Hoy es uno de esos días en los que estoy inspirada para escribir. Se acerca uno de los días más tristes de mi vida: el día de perder. A nadie le gusta perder, todos quieren ganar. No sé y no estoy segura pero ninguna persona estará preparada para perder porque la esperanza nacerá, yo en cambio, sé que perderé y al mismo tiempo ganaré, ganaré una gran tristeza.

Hoy es uno de esos días en el que el invierno refleja mi interior, la impotencia por poder cambiar las cosas y aún con poder hacerlo, no hacerlo. Ese día viene y la alegría se marchita, me es imposible luchar con un corazón debilitado al que después con grande esfuerzo tendré que resucitarlo.

Hoy es uno de esos días en que la esperanza se ha tomado unas vacaciones y no me ha llevado. ¡Felicidad, qué sola me has dejado! Sólo me queda soñar, soñar el más lindo sueño creyendo que es realidad.

El orgullo de ser publicista

Cuando ingresé a la universidad, el curso más horrible que tenía que llevar era matemática básica. Siempre me pregunté para qué me serviría una materia así si yo iba a estudiar comunicación. Todos los de la facu tenían mala reputación, excepto las chicas, las demás facultades decían que eran las más lindas de la UL, pero los chicos… ellos eran los más vagos del planeta.

Desde que ingresé a tomar cursos en la facu, conocí de todo, gente responsable, gente nerd, gente tonta y los que abundaban eran los chistosos. En comparación con otras facus, la gente de comunicación era la más relajada. Los chicos de derecho comenzaban a usar ternos y sastre desde tercer ciclo mientras que los de comunicación con las justas llegaban a usar algo formal en octavo ciclo y eso.

A veces me sentía mal al conversar con mis amigas que estudiaban economía o ingeniería industrial. Todo el día las encontraba con sus calculadoras, separatas, mientras yo con las justas me acordaba de la tabla del  9 de multiplicar. Lo único con lo que las podía asombrar era: “Me han dejado un huevo de lecturas” (le tenían miedo a las letras).

Hoy que soy publicista, estoy muy segura que tengo una de las profesiones más complicadas del planeta… ya quisiera un arquitecto construir toda una campaña publicitaria o defender un abogado de la misma manera que un creativo defiende su idea, ya quisieran los psicólogos entender a los consumidores que no piden consulta o los doctores operar esas grandes heridas que tienen las compañías por la baja venta de sus productos.

Después de tiempo entendí que la matemática no sólo era para fregarte la vida, sino para que tu cerebro se vaya preparando para los problemas y ecuaciones de la vida.  Al final los publicistas resultan siendo los más inteligentes.

El dilema del 14 de febrero

A pocos días del Día de San Valentín, la idea que corrompe la mente de las mujeres es ¿Qué voy a hacer ese día? Obvio que para las que tienen novio, mariachi, machete, sherete o “peor es nada”, este día es chévere pero que pasa con todas las forever alone?

Si estas sola en el día del amor, siéntete orgullosa, no hay nada más digno que tener personalidad de reconocerlo. Además nunca faltará algún chico que se te acerque y te pregunte:

-¿y qué planes para más tarde, vamos al cine?

Y luego antes de responder, la piensas…

- Ohhh qué emoción! Me acaba de invitar a salir, ya no seré más forever alone yeeeee, pero obviamente que quede claro que saldremos como amigos y nada más… que no se te vaya a ocurrir tratar de abrazarme cuando grite de miedo viendo la película, ni tampoco te aproveches de que la sala de cine está oscura para querer darme un besito… no no no… yo soy una lady, faltaba más. Tampoco pienses que estoy urgida por una cita ah!, la cola de invitaciones que tengo es numerosa y no pienses que te voy a dar un “sí” tan fácilmente…

Y la respuesta es…

-Ya pues ;)